R.·.L.·. CONSTANCIA nº 1662
La tercera y actual Logia Constancia, nació de la fuerza e ilusión de varios maestros masones aragoneses que deseaban fundar un nuevo proyecto masónico, liberal, mixto y adogmático. Fue por el año 1994 cuando estos hermanos abandonaron la Gran Logia de España y fundaron el triángulo Paracelso, en el que trabajaron con tesón para encontrar la piedra angular deseada.
Se consideró el nombre de Constancia como continuación histórica de las dos logias que con el mismo nombre hubo en Aragón: Constancia 348 (1914 1919) y Constancia 16 (1931 1936), ambas bajo los auspicios del Gran Oriente Español.
La fundación de la nueva Logia Constancia se formuló en estrecha relación con el hermano Pablo Campos Pellejero, único superviviente de la represión de 1936.
Pablo era un ejemplo de tradición masónica y a la vez nuestro enlace en el recuerdo con hermanos del pasado abatidos por el franquismo, como, entre otros muchos que pertenecieron a la Logia Constancia 16: el arquitecto y concejal Albiñana; los hermanos médicos Alcrudo; el catedrático Aranda; el industrial Cambronero; el diputado Sarria; el coronel Penado; el Jefe de la Policía Municipal Parra; el periodista, dramaturgo, crítico de arte y de literatura, archivero y paleógrafo Manuel Marín Sancho, de entrañable recuerdo para nosotros.
La luz de Pablo nos abrió más el corazón hacia la tradición masónica e iniciática, y nos ayudó en el proceso de facilitar la participación de la mujer en nuestros trabajos.
Fue en 1996 cuando la tercera Logia Constancia se integró en la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain-El Derecho Humano con el número 1.662, siendo un honor para todos nosotros que el hermano Pablo fuera miembro fundador manteniéndose activo como Guardatemplo hasta su pase al Oriente Eterno en 1998.
Han pasado 17 años desde entonces y el proyecto inicial está en pleno vigor. Todas las hermanas y hermanos hemos incorporado el sello característico de Le Droit Humain-El Derecho Humano: internacionalidad, mixidad, continuidad iniciática y laicismo.
La misma ilusión de antaño tenemos hoy las hermanas y hermanos miembros de la Respetable Logia Constancia, 1662, que practicamos una masonería liberal, mixta y adogmática, en donde caben todas las personas con independencia de su origen, sexo, raza, creencias y no creencias, pues si se trata de trabajar por el progreso de la humanidad, de una humanidad más libre, justa y solidaria, y ese es nuestro objetivo, la diversidad es un valor fundamental.
El método de trabajo que utilizamos está basado en el conocimiento y profundización del simbolismo masónico e iniciático y para ello nos apoyamos en el desarrollo de los rituales. En los trabajos especulativos tiene especial atención el conocimiento y debate de las cuestiones sociales porque en esa humanidad fraterna que pretendemos debe reinar la justicia.
Los componentes de la Logia Constancia somos humanistas y estamos convencidos de que en el S XXI la masonería es un camino útil para todas las personas que creen en el progreso personal y en el colectivo, que pretenden una sociedad mejor y participar en su consecución.