R.·.L.·. CONSTANCIA nº 1662

Institución de carácter iniciático y filantrópico, con simbología y rito como método de trabajo y caracterizada por un intenso sentimiento de fraternidad. Es descrita también como un sistema de moral ilustrada por símbolos. Estructurada en la base por Logias que a su vez están agrupadas en organizaciones superiores.

La hipótesis más aceptada sitúa su procedencia en los gremios constructores medievales (masonería operativa), en los que albañiles y canteros contaban con lugares de reunión llamados Logias, con reglamentos, normas de conducta y códigos legales que ya existían desde la Historia Antigua o en las Constituciones de York en la Edad Media. En los ss. XVII-XVIII éstos evolucionaron a comunidades de tipo intelectual (la actual masonería especulativa), ingresando miembros con inquietudes filosóficas y humanistas. Ello explica la importancia de la simbología de la construcción, concepto referido al desarrollo de las capacidades de escucha, reflexión y diálogo de sus miembros. Dicho ideal constructivo tiene como principal objetivo la búsqueda de la verdad a través de la razón y el fomento del desarrollo intelectual y moral del individuo para la consecución final del progreso social, principal constante del trabajo masónico.

En cuanto a la consideración de sociedad secreta, en numerosas publicaciones es posible documentarse sobre el ritual y símbolos, siendo más apropiado el término "discreta"; los masones tienen libertad absoluta para hacer pública su pertenencia.

La estructuración básica del desarrollo individual en Logia es a través de grados. Los tres primeros grados de la masonería son:

En el seno de la Masonería de hoy hay dos corrientes principales; la Regular adscrita a una serie de reglas y criterios como la creencia en un dios o Ser Supremo, la no aceptación de la mujer en su seno o la prohibición estricta de discusiones sobre política o religión, así como La Masonería Liberal y Adogmática; con el principio de libertad absoluta de conciencia respecto a la creencia o no en dios, la plena aceptación de la mujer y el interés constante en el debate de ideas de índole social como corresponde al cariz humanista que la define.

Intentar definir una institución, método, una verdadera filosofía de vida con una actitud ante uno mismo y hacia los que le rodean no es tarea fácil. Como toda vivencia integral únicamente la experiencia directa acerca progresivamente a su realidad. La tolerancia y amplitud de los principios masónicos hacen perfectamente posible la participación de la mayoría de la sociedad, la misma que centra el interés y aspiración de sus ideales de progresivo perfeccionamiento.